NUESTRA HISTORIA
Punto×Ento comenzó porque vimos una brecha entre lo que los profesionales necesitaban y lo que ofrecía la capacitación tradicional en comunicación. Demasiada teoría. Demasiada motivación. No suficiente desarrollo práctico de habilidades.
Profesionales talentosos estaban siendo frenados no por falta de conocimiento o competencia, sino por su incapacidad para comunicarse efectivamente en situaciones de alta presión. Conocían su material. Simplemente no podían entregarlo cuando importaba.
Los cursos tradicionales de comunicación se enfocaban en teoría. El coaching motivacional ofrecía aliento pero ninguna técnica concreta. Ninguno daba a las personas suficiente práctica real frente a audiencias reales con devolución específica sobre qué mejorar.
Un programa estructurado donde los participantes pasan la mayor parte de su tiempo practicando. No escuchando conferencias. No viendo videos. Realmente parándose, entregando presentaciones, recibiendo devolución y haciéndolo de nuevo con ajustes.
Las personas no creen que mejoraron hasta que lo ven. Grabar las presentaciones primera y final crea evidencia innegable de progreso. La comparación de video es a menudo el momento más poderoso de todo el taller.
Estas creencias moldean todo lo que hacemos en nuestros talleres.
Aprendés a hablar hablando. Minimizamos el tiempo de conferencia y maximizamos el tiempo de práctica. Cada participante presenta múltiples veces en cada sesión. La repetición con devolución es donde sucede la mejora.
La confianza viene de la competencia. No intentamos inflarte o cambiar tu personalidad. Enseñamos técnicas específicas que podés aplicar inmediatamente. Cuando tenés herramientas que funcionan, la confianza sigue naturalmente.
El aliento genérico no te ayuda a mejorar. Damos devolución específica y accionable sobre qué está funcionando y qué necesita ajuste. El grupo aprende a dar observaciones útiles, no solo cumplidos.
Las impresiones subjetivas no son suficientes. Las grabaciones de video muestran exactamente qué cambió entre tu primera y última presentación. Esta evidencia objetiva hace que el aprendizaje sea innegable y te da algo concreto sobre lo cual construir.
Nuestros participantes vienen de varios contextos profesionales, pero comparten desafíos comunes.
Construiste experiencia en tu campo, pero ahora tu rol requiere más presentaciones a stakeholders, clientes o liderazgo. Las habilidades técnicas que te trajeron hasta acá ya no son suficientes.
Tu nueva posición demanda que hables con autoridad a grupos. Sos competente en el trabajo, pero presentar a liderazgo senior o equipos grandes se siente completamente diferente de lo que hacías antes.
Trabajás en un segundo idioma o con equipos multiculturales. La carga cognitiva adicional del procesamiento del lenguaje hace que hablar en público sea aún más desafiante. Necesitás técnicas que funcionen bajo esa presión extra.
Tu conocimiento profundo es tu fortaleza, pero traducir información compleja para audiencias no especialistas es una habilidad completamente diferente. Necesitás aprender cómo cerrar esa brecha efectivamente.
Limitamos los talleres para asegurar que todos obtengan tiempo de práctica sustancial y atención individual. No estás sentado en una audiencia de cincuenta viendo a unas pocas personas presentar. Todos participan activamente en cada sesión.
Tres sesiones permiten práctica, devolución, ajuste y práctica de nuevo. Este ciclo de mejora refleja cómo las habilidades realmente se desarrollan. Los talleres de un día no proporcionan suficiente tiempo para cambio real.
Enseñamos marcos específicos para estructura de mensaje, manejo del sistema nervioso, lenguaje corporal y manejo de preguntas. Estos no son principios vagos — son técnicas concretas que podés aplicar inmediatamente.
La comparación de video entre las presentaciones primera y final muestra exactamente qué mejoró. Te vas con evidencia de tu progreso, no solo un sentimiento de que algo cambió. Esta documentación es valiosa para tu desarrollo continuo.